Japón se defiende del documental ganador del Oscar que denuncia matanza de delfines | PrensAnimalista

El gobierno japonés, que autoriza la caza de unos 20 mil ejemplares al año, defendió el derecho de sus pescadores de cumplir la “tradicional” caza y consumo de su carne.

AP

TAIJI, Japón.- La villa japonesa que es mostrada en la película “The Cove”, que ganó un Oscar en la categoría de Mejor Documental, defendió su prática de caza de delfines como parte de su tradición.

La cinta filmada de forma encubierta, que mezcla impresionantes imágenes bajo el agua de delfines con macabras secuencias de matanzas, además asegura que la carne de delfín está cargada de mercurio tóxico.

Residentes de la remota villa de ubicada en la rocosa costa del sudoeste japonés, expresaron su disgusto por la película, que en su opinión distorsiona la realidad, aunque sólo unos pocos reconocieron haberlo visto entero.

La oficina del alcalde entregó un comunicado que dice que la caza de delfines de Taiji es legal y alegó que la película contiene declaraciones que no tienen asidero científico. Por otro lado, la mayoría de las autoridades del pueblo prefirieron no hablar.

“Hay distintas tradiciones de comida en Japón y en el resto del mundo”, dice el comunicado. “Es importante el respetar y entender las culturas alimenticias regionales, que están basadas en tradiciones con largas historias”, añadió.

El director Louie Psihoyos dijo que “The Cove” no busca atacar a Japón, sino que es “una carta de amor a la gente japonesa”. “Nuestra esperanza es que los japoneses vean la película y decidan por sí mismos si los animales deberían ser usados para carne y entretenimiento”, afirmó Psihoyos, tras recibir el Oscar en Los Angeles.

El pueblo de Taiji mata a unos 2.000 delfines anualmente por su carne. Algunos son capturados y vendidos a acuarios.

El gobierno japonés, que permite que unos 19 mil delfines sean cazados cada año, reconoce que la carne de delfín está contaminada con mercurio, pero niega que sea peligrosa a no ser que sea consumida en grandes cantidades.

En septiembre, en medio de una protesta internacional tras la exhibición de la película en el extranjero, los habitantes de la villa liberaron varias docenas de delfines que habían sido capturados. Pero los lugareños dicen que continuarán con la caza.

El documental no ha sido estrenado en Japón, pero comenzará a mostrarse el 30 de junio en unos 20 ó 30 cines en todo el país. Fue exhibido en el Festival Internacional de Cine de Tokio en octubre, donde obtuvo críticas desiguales.

Todavía muchos japoneses no saben de la caza anual de delfines, y la carne de delfín es escasamente consumida en el país.

Takeshi Kato, presidente de Underground en Tokio, que distribuye la película en Japón, dijo que las caras de docenas de residentes de Taiji están siendo difuminadas para la versión japonesa de “The Cove”, para evitar posibles demandas ante la ley japonesa que protege la privacidad. “Nuestro propósito no es atacar a la gente de Taiji”, afirmó.

“Si esta película puede servir como una oportunidad para que la gente se entere, sería genial”, afirmó a la agencia AP. Manifestó que espera que la película abra el debate en Japón sobre la preservación de la naturaleza, incluyendo delfines y ballenas.

“Recibir el premio máximo de la industria cinematográfica servirá como un gran plus en nuestros esfuerzos por mostrar esta película en Japón”, añadió.

Dos japoneses que aparecen en el documental -un concejal y un científico del norte de Japón- expresaron su decepción por la forma en que fueron retratados en la película, y afirmaron que fueron entrevistados bajo falsas pretenciones. Ambos afirmaron que han pedido a los realizadores quitar las imágenes en las que ellos aparecen.

Psihoyos no pudo obtener el permiso para acceder a la caleta donde los delfines son matados. Los pescadores lo bloquearon con alambre de púas y rejas. Así que él y su equipo secretamente ingresaron al área restringida -que está en un parque nacional- en la noche y ubicaron las cámaras que capturaron la matanza.

El protagonista de la película es Ric O’Barry, el entrenador de delfines de la serie televisiva “Flipper”, que durante las últimas décadas ha hecho campaña por la liberación de delfines de todo el mundo que se encuentran en cautiverio.

Varias cifras en la película, como los niveles de mercurio en la carne de delfín, también han sido cuestionados. En la versión japonesa, las palabras que aparecen como subtítulos han sido añadidas al final de la cinta para decirle a los espectadores que las investigaciones pueden producir varios resultados.

Oficiales del gobierno japonés también defienden el derecho de los pescadores para cazar delfines y calificaron la película de “desequilibrada”. “Hay algunos países donde se come carne de vaca y hay otros países donde se comen ballenas o delfines”, dijo Yutaka Aoki, director de la división de pesca del ministerio de Exteriores. “Una película sobre la matanza de vacas o cerdos también sería poco bienvenida por trabajadores en esa industria”, añadió.