El General, el perro que amó a los militares | PrensAnimalista

Por Carolina Ahumada Marín

Fue en los días de emergencia post terremoto cuando Concepción aún no se levantaba completamente de las ruinas. Los militares habían ocupados sus calles y en una de las esquinas del colorido centro de la ciudad, junto a la guardia militar un fiel perro acompañó a los uniformados día y noche. Lo apodaron “El General”.

No había momento que el perrito grande y peludo del centro de Concepción se alejará de los militares, éstos lo querían mucho reconocían la lealtad y afecto que este can les profesaba. Nunca entendimos muy bien de la fidelidad a los uniformes de este bello perrito, sólo sabíamos que día y noche les movía la cola a sus compañeros militares que hacían guardia en las esquinas de Castellón y O’Higgins en Concepción.

Así pasaron los días felices de El General, hasta que se levantó el estado de emergencia en la región y los militares debieron retornar a sus deberes, abandonando la guardia de las calles de Concepción.

El último día de los militares, el Perrito General corría como loco alrededor de tanques, uniformes y camiones, el perrito General creía que había una fiesta, pues todos los militares se acercaban a acariciarlo para despedirse, sólo que el perrito General no sabía que aquella fiesta de cariño no era más que una triste despedida, una despedida para siempre de aquellos fieles soldados que cuidaron de él por tanto tiempo.

Y el primer día sin los militares fue el más triste de todos, nuestro perrito General corrió por todas las calles del centro de Concepción buscando a sus amos, sus aullidos albergaban un dolor profundo y desgarrador, parecían gritos de auxilio que preguntaban dónde estaban sus amitos de uniformes. Todos los días el Perrito General llegaba a las esquinas donde hacía guardia con los militares, los buscaba como loco y fue así que la gente se acostumbró a ver llorar día y noche a un triste perro viejo.

Pero el General siguió la búsqueda instalándose en las afueras del Comando de Operaciones Terrestres, COT, donde entraban y salían uniformes militares. Ahí se quedaba, agachadito y de lejos mirando esos uniformes que un día lo hicieron feliz, pero nunca ninguno de ellos vino por él, los jóvenes soldados de su esquina querida ya se habían ido y para estos nuevos militares él sólo era uno más de los miles de perros de la calle.

Cuando lo fueron a buscar animalistas de la zona el perrito General seguía petrificado en la esquinas del COT, sólo se oían leves aullidos como una llamada en voz muy bajita esperando que regresaran por él. Entonces lo tomaron, y él dócil y cariñoso como siempre fue, emprendió rumbo con estos humanos buenos que lo besaron y le prometieron un mejor lugar.

El General se iría a un hogar temporal, era todo lo que le podían brindar… no había una familia para él, pero al menos su espera podría hacerla fuera de la fría y solitaria calle donde El General día a día era ignorado por transeuntes y militares.

Hoy buscamos un hogar para el gallardo y fiel General.

Epílogo

Y yo escribo esta historia porque lo conocí y acaricié su suave piel, y vi sus ojitos de pena, y oí sus graciosos ladridos y me conmoví con este abandono… Porque esta vida de Periodista y animalista me ha enseñado que una buena historia puede cambiarle la vida a un animalito que sufre.

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